Anderson Parra, medalla de bronce en ciclismo centroamericano, se fue de Sincelejo por falta de un velódromo

Anderson Parra, ciclista sucreño, al servicio del Team “Boyacá es Para Vivirla” hizo parte de la medalla de bronce que consiguió el equipo colombiano en la prueba de velocidad por equipos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, que se desarrollan en la ciudad de Cali, subsede de estas justas, en la que corrió junto a Rubén Murillo y Kevin Quintero.

La medalla de oro se la llevaron los atletas de Trinidad y Tobago Paul Nicholas, Browne Kwesi y Phillip Njisane con tiempo de 60.461,  Hersony Canelón, César Marcano y José Quintero obtuvieron la medalla de plata para Venezuela, tras recorrer la pista del velódromo Alcides Nieto Patiño en tiempo de 60.567, y la presea de bronce fue para los colombianos quienes llegaron en 61.124 minutos.

La historia de Anderson Parra

Anderson Parra Cortés nació en Sincelejo y ahí empezó a correr detrás de un balón. En sus piernas había un talento escondido, pero en los deportes que practicaba de niño fue difícil explotarlo. Su estatura le permitía jugar en la parte defensiva, pero pese a su buena talla se dio cuenta rápidamente que el fútbol no era su mejor opción.

Sus padres, Félix y Elizabeth, no lo dejaron quedarse de manos cruzadas y, a los 11 años de edad, lo ingresaron a patinaje. Tuvo una buena formación, su contextura física cambió notablemente y en la parte técnica adquirió buen aprendizaje. Admite que le gustaba la velocidad, pero confiesa que no se sentía cómodo sobre unos botines con ruedas.

Las clases fueron pasando y más requerimientos fueron llegando, como comprar una bicicleta para incrementar el potencial en patinaje. Félix y Elizabeth sacaron del bolsillo el dinero y compraron el caballito de acero, pero lo que jamás se imaginaron era que su hijo, ya de 14 años, iba a encontrar su verdadero amor en el disciplina de las bielas.

Anderson recuerda que realizaron una competencia de ruta, se inscribió y ganó. “Me di cuenta que Dios me había regalado un talento y había que aprovecharlo” y cuando cumplió su mayoría de edad se inclinó por la pista luego de ser quinto en la velocidad de los Juegos Nacionales en Cali-2008, resultado que le abrió las puertas para irse a entrenar a Boyacá.

Seguro del deporte que lo apasionaba, no lo pensó dos veces para empacar maletas y emprender su nuevo destino, además, porque en Sincelejo no hay pista para entrenar. Ha sido múltiple subcampeón nacional en velocidad y ha ganado medallas de plata y de bronce en el ámbito continental.

“El esfuerzo trae su recompensa. Me di cuenta que teniendo mayor sacrificio, siendo más disciplinado y aprovechando bien el tiempo podía ser mejor, y ahora empiezo a recoger los frutos”, expresó el corredor.

 

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